¿Que implica ser “socio global” de la OTAN?
Significa, básicamente, un acoplamiento íntimo entre el país y
la estructura de la OTAN, lo cual abarca la mayoría de las áreas militares en
estrecha colaboración. Es decir, ser “socio global” de la OTAN implica tener
una estrecha relación con la organización europea en materia militar, de hecho
uno de los principales aspectos del acuerdo se centra en acuerdos de
cooperación es decir, materiales, entrenamiento y preparación en tácticas de
inteligencia militar, así como fortalecimiento de las gestiones y prácticas en
operaciones "humanitarias", Vale destacar que para la concreción de
este acuerdo OTAN argumenta que “Colombia podría contribuir a la lucha contra
el narcotráfico y el terrorismo internacional”. Lo cual se convierte en
terrorismo de Estado, adopción de doctrinas militares y entrenamiento
especializado y métodos de represión interna.
Los aliados del Atlántico Norte acordaron adoptar un enfoque para
desarrollar la cooperación con Colombia como país en áreas de interés común.
Según la OTAN Colombia "tiene mucha experiencia que ofrecer en las áreas
de contrainsurgencia, antinarcóticos y en la lucha contra los artefactos
explosivos improvisados". En los próximos años se prevé que la OTAN
"podría proporcionar asesoramiento especializado centrado en el desarrollo
de la interoperabilidad de las Fuerzas Armadas Colombianas con las de los
aliados de la OTAN, en línea con las normas y estándares de la organización".
Los objetivos de la asociación son "lograr enfoques comunes
para los desafíos de seguridad global como la ciberseguridad, la seguridad
marítima y el terrorismo y sus vínculos con el crimen organizado". Además,
se busca "apoyar los esfuerzos de paz y seguridad, incluida la seguridad
humana, con un enfoque particular en la protección de los civiles y los niños,
y promover el papel de la mujer en la paz y la seguridad, así como construir
las capacidades de las fuerzas armadas colombianas". Según el Atlas comparativo de la Defensa en América Latina y el Caribe, en 2016
las Fuerzas Armadas de Colombia contaban con 265.050 efectivos y su presupuesto
para defensa excedía los 4.916 millones de dólares. Aun así el presidente Santos de atrevió a afirmar con gran descaro en una entrevista con Rafael Correa en su programa Coversando con Correa que "Colombia tiene cinco años en donde el presupuesto de educación es sobrepasado por el que está destinado para seguridad y defensa de la nación".
Además de los 29 miembros plenos y de otras asociaciones, la
OTAN coopera con una variedad de países que no forman parte de estas
estructuras. Estos ocupan la categoría de "socio global" y
desarrollan cooperación con la organización ya sea militar o de algún otro
tipo. Los países que hasta el momento endosan esta categoría según la
página oficial de la Alianza Atlántica, son Afganistán, Australia, Colombia,
Irak, Japón, República de Corea, Mongolia, Nueva Zelanda y Pakistán. Todos los
países son considerados como "socios globales", con los cuales está
desarrollando relaciones. En el caso de Colombia, estas se llevan a cabo desde
2013.
Tampoco es una situación nueva en
la región
Tras la nefasta colaboración de Argentina durante el periodo
presidencial de Carlos Menem y su participación como “aliado extra OTAN”
en la Primera Guerra del Golfo
(1991-1992). Ahora es Colombia quien forma parte de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN), puesto que desde el pasado 31 de mayo Colombia
ha pasado a ser colaborador de dicha organización bajo la categoría de
"socio global", vale exponer que sobre esta organización bélica pesa
un sinfín de continuas y múltiples transgresiones efectuadas en la misma
Europa, basta con recordar el bombardeo a la ex Yugoslavia, además de Irak,
Libia y lo que actualmente ocurre en Siria con su colaboración a través
terroristas y mercenarios que han tomado a ese país por asalto, la ironía es
que por coincidencia todos los países nombrados son puntos calientes del
planeta en donde Estados Unidos tiene intereses. Se formaliza una situación que
venía avizorándose desde el año 2013, para aquel entonces el presidente Juan
Manuel Santos Justificó la novedad diciendo que Colombia tiene derecho a
“pensar en grande”, añade que “nuestro ejército estará en la mejor posición
para poder distinguirse también a nivel internacional”. Por lo tanto se hace
obvio que la finalidad es obtener musculo militar y lo más conveniente es ser
"socio global" de la OTAN, después de la polémica generada por la
situación en 2013 Santos declaró que
es “un acuerdo de cooperación para tres temas específicos: derechos
humanos, justicia militar y educación a las tropas”.
Constituirse con el apoyo militar de la OTAN se traduce en
convertirse en el gendarme regional del área para agredir a vecinos que tengan
la osadía de oponerse a los designios imperiales, es hipotecar la seguridad del
hemisferio, a esto se suma el reciente abandono de seis naciones de la Unión de
Naciones Suramericanas (UNASUR), es decir que esta decisión no puede sino
debilitar los procesos de integración y unificación supranacional en curso en
América latina y el Caribe, por lo tanto es una situación que afecta a más de
una nación.
Ultraje de la soberanía
Que Colombia sea declarada oficialmente como “socio global”
significa que ya no va a necesitar de protocolos para participar en operaciones
y misiones lideradas por la ONU, también va a contar con asesoría de la OTAN a
las fuerzas armadas colombianas según los estándares y normativas de la
organización, quiere decir que el país colombiano tendrá apoyo militar de los
demás miembros de la organización al momento de tener conflictos bélicos con
cualquier país, tal como suscribe el artículo número 5 que destaca lo
siguiente: "Las Partes convienen en que un ataque armado contra una o
varias de ellas, acaecido en Europa o en América del Norte, se considerará como
un ataque dirigido contra todas ellas". El artículo 5 sólo fue invocado
una vez como consecuencia de los ataques (de bandera falsa) en Nueva York y
Washington el 11 de septiembre de 2001, en el que los aliados de la OTAN
asistieron a dos operaciones militares en Afganistán.
Colombia ha acudido a una organización que no tiene fronteras,
una organización a la que Washington en un dispositivo bélico de alcance
mundial. Todo este escenario es herencia dejada por Álvaro Uribe Vélez, un
narcopolítico y narcoparamilitar que ha visto en las intenciones de la derecha
colombiana y oligarquía la asociación ideal para convertir a Colombia en
la “Israel de América latina”, frase repetida pero cierta. Las fuerzas
armadas de Estados Unidos se han transformado, sus tropas regulares, unidades
de despliegue ahora van acompañadas de creciente ejército de “contratistas” o
mercenarios, aun así han seguido siendo
un ejército preparado para librar guerras en territorios acotados a una legión
imperial.
Por último, esta situación busca amenazar a sus vecinos y
precipitar el aumento del gasto militar en la región, por lo tanto existen
evidentes intereses económicos, por lo tanto, representa una nueva jugada en el
tablero geopolítico, por parte de una
potencia expansionista, Estados Unidos, que sólo podrá ser rechazada si se
combinan la masiva movilización de los pueblos y la enérgica respuesta de los
gobiernos genuinamente democráticos de la región, algo que apenas se ha
insinuado en estas horas. Esa será una de las pruebas de fuego que los
movimientos antimperialistas debemos afrontar en el devenir de los próximos
acontecimientos.
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