Tras la negativa de Néstor Kirchner, Lula da
Silva y Hugo Chávez a formar parte del ALCA, la Unión de Naciones Suramericanas
(UNASUR) ha tenido que lidiar con conflictos desde su nacimiento, por lo tanto
UNASUR es una resistencia al ALCA y un reto a George W. Bush cuando era
presidente de Estados Unidos. Cabe destacar que UNASUR nace como una iniciativa
de integración fomentada por gobiernos que en su momento representaron a la
izquierda y al progresismo en la región, en ese momento de efervescencia y
emergencia de lo que se ha denominado como la “Ola Progresista”, participaron
de manera activa los siguientes líderes: Hugo Chávez en Venezuela, Lula da
Silva en Brasil, Néstor Kirchner en Argentina, Rafael Correa en Ecuador, Evo
Morales en Bolivia, Fernando Lugo en Paraguay. A pesar de ello la formación no
era ideológica en términos políticos, quiere decir que no era un requisito
indispensable para formar parte de ella, pues su objetivo era alcanzar una mayor
soberanía e independencia en la región a través de avanzados mecanismos de
cooperación e intercambio, prueba de ello es que Colombia también formó parte
del inicio de UNASUR como bloque, aun teniendo como presidente a un
ultraderechista confeso como Álvaro Uribe Vélez. Los objetivos iniciales de
este bloque regional era crear una comunidad al estilo de la Unión Europea, con
un pasaporte unificado, una ciudadanía suramericana, una moneda común que tenía
como propuesta al “Sucre” y un Parlamento autónomo y promover una disciplina
militar latinoamericana que reemplazara a la que ha venido implementando
Estados Unidos en la región, entre otros. UNASUR es la materialización de un
anhelo histórico para dotar de fortaleza y cohesionar a nuestra región, después
de tantos años de colonización y dominio por parte de Europa y Estados Unidos. El
fundamento era la confianza entre los mandatarios, las cercanas posturas ideológicas
ayudaron a su conformación, además de la visión expansiva en materia económica al
contar con recursos naturales disponibles. La Patria Grande en su máxima
expresión había nacido.
Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y
Perú han decidido retirarse de manera temporal de UNASUR, el alegato para
abandonar la iniciativa de integración regional es la "falta de dirección
y liderazgo" dentro de lo que representa el bloque regional, vale destacar
que UNASUR surgió con la idea de fomentar la cooperación y la integración latinoamericana, todo ello impulsado durante
la década anterior, por lo tanto representa un grave golpe a la agrupación
suramericana y sus ideales de cooperación e integración regional. Con la
decisión de las mencionadas naciones UNASUR queda reducida a la mitad de los
países que en principio formaron la alianza, son seis países de los cuales dos
no son de habla hispana, se trata de Guyana y Surinam, Bolivia, Paraguay,
Venezuela y Ecuador. Vale destacar que Ecuador se mantiene dentro del bloque
pero no ha expresado abierta y públicamente su apoyo al bloque de cooperación,
cuestión contradictoria porque es en Ecuador en donde está la sede principal de
la UNASUR.
La salida de estos países se podía esperar por
sus posturas entreguistas, por ser gobiernos manejados desde la Casa Blanca y
porque UNASUR no representa un acuerdo de cooperación que traiga ganancias y
desarrollo a sus respectivas economías. Vale exponer que en los ministerios argentinos
y brasileños hay funcionarios y asesores estadounidenses en los ámbitos
político, económico y militar. Los países que se han retirado de la alianza
regional han dado la espalda a un bloque que promueve la integración, que ha
decidido apostar por la soberanía y la libertad, estos países han decidido
obedecer de manera sumisa perjudicar a sus vecinos regionales sin ningún tipo
de visión porque a pesar de las
diferencias con el gobierno venezolano y en dado caso con Bolivia las
consecuencias de intervenciones militares van a ser perjudiciales para la
región en general, puesto que llegaran con fuerza para quedarse y adueñarse de
una de las regiones del planeta más estratégicas y ricas en recursos naturales,
esa es su forma de marcar territorio con la creciente división en la región que
forma parte de la estrategia puesta en marcha desde Washington para dividir y
reconquistar.
Además de guiarse por los lineamientos del mercado,
el contexto por el que atraviesa Venezuela está dejando consecuencias en los
distintos países de la región por el gran flujo de migrantes venezolanos,
situación que complica y que es muy difícil de asimilar. A todo este
panorama debe sumarse la crisis política que enfrenta Brasil, la situación de
la Operación Lava Jato y del deterioro de la economía que fueron encerrando a
Brasil en sus propios problemas. La decisión que han tomado los países que
se han retirado implica la suspensión del pago de cuotas al organismo,
vale mencionar que cada país tiene que pagar una membrecía de un poco más de
800.000 dólares para formar parte de la organización, el argumento de la
mayoría de los funcionarios es no pagar casi un millón de dólares a una institución
que está bloqueada, y que en un contexto de austeridad económica, ningún
gobierno quiere regalar nada pagando una suma de dinero para sostener una
estructura paralizada y sin un futuro que por lo menos genere expectativas de
crecimiento de sus respectivos mercados.
Por los motivos expuestos la desintegración de
UNASUR no es un hecho separado de las agendas geopolíticas de nuestro
continente, puesto que hay otros bloques de cooperación en nuestra región que
están cerca de desintegrarse, tal es el caso de la Comunidad de Estados
Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos
de Nuestra América (ALBA). Al igual que estos bloques de cooperación, UNASUR
tiene como propósito fomentar y potenciar el desarrollo económico, político,
cultural y social en la región de Suramérica.
Le ha tocado a Bolivia asumir la presidencia 'pro
tempore' de UNASUR con la promesa y la misión de revitalizar la organización, pero
la tarea ofrece muchas dificultades por las posturas que han tomado los demás
países que participan en el bloque, y que han decidido retirarse para formar el
'Grupo de Lima' y aplaudir con energía
las crecientes sanciones gestadas desde Washington a Venezuela, este
mismo grupo es el que ha hecho peticiones para que realicen más sanciones y con
mayor contundencia a los venezolanos.
La predicción de aquellos que afirmaron que con
la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos, América Latina se
cohesionaría para hacer frente y defenderse de las amenazas y agresiones del
país norteamericano, se han equivocado rotundamente porque la agenda
injerencista se ha radicalizado y se ha hecho evidente en las condiciones
belicistas que mantiene su relación con Cuba, las sanciones económicas hacia
Venezuela, la persistencia en la construcción de un muro en la frontera con
México y en síntesis su trato hostil y denigrante hacia los latinos reflejado
en las políticas migratorias y la reducción de programas sociales.
La política hacia nuestra región por parte del
mandatario estadounidense no ha tenido un enfoque directo debido en gran parte
a la prioridad que le ha dado a otras agendas geopolíticas, pero con lo poco que
ha hecho ha sido suficiente para crear desestabilidad en los distintos
gobiernos democráticos de la región, aún no ha llegado a utilizar vía militar
para aumentar su presencia y dominación en la región pero no lo descartemos,
puesto que recientemente, el comandante del Mando Sur, el almirante Kurt Tidd,
señaló que el objetivo de EE.UU. es ampliar su red de cooperación con los
países latinoamericanos para asegurar la prevalencia de sus valores en esa
zona. Esta cuestión contrasta de manera directa con uno de los objetivos principales
de UNASUR, ya que una de las propuestas era crear un consejo de defensa
latinoamericano que impidiera la entrada de tropas norteamericanas en territorio
de nuestro continente.
Por la defensa de la patria y la autodeterminación de los pueblos.
Unidad y Lucha.
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